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jueves, 26 de agosto de 2010

Dieta para la Colitis Ulcerosa y la enfermedad de Crohn.

La colitis ulcerosa es una enfermedad que afecta a la mucosa del intestino grueso. Puede afectar solo al recto o a todo el intestino. Produce dolor abdominal, diarrea, fiebre y sangrado intestinal.

La consecuencia más grave de sufrir colitis ulcerosa es la desnutrición. La inflamación del tubo digestivo, la fiebre y los medicamentos hacen que el gasto energético se incremente, razón por la que debes aumentar la cantidad de calorías que consumes al día.


El tratamiento dietético es fundamental para una persona con colitis ulcerosa. El diseño de una dieta para la colitis debe ser personalizado, ya que no todas las personas son iguales y experimentan la enfermedad del mismo modo.

La dieta debe ser variada, solo debe excluirse un alimento en caso de comprobada intolerancia hacia él. Se le reemplaza con uno de valor nutricional semejante. Si es un alimento del que consumes otros de su mismo grupo, no tienes por qué preocuparte, no tienes que comerlos todos.

No obstante, puedes probar a cocinar el alimento en diferente manera o intentar reintroducirlo en la dieta para comprobar si persiste la intolerancia.

Es necesario también que mantengas un adecuado equilibrio de líquidos y electrolitos para evitar la deshidratación que puede causar fiebre o diarrea. Además del agua pura, el agua de arroz, los zumos colados de frutas no ácidas, los sueros de hidratación oral, los caldos, las sopas y las infusiones, son buenos hidratantes.

Dieta para la Enfermedad de Crohn.


En cuanto a la dieta para la Enfermedad de Crohn, esta debe de ser elaborada de forma específica para cada caso en particular, teniendo en cuenta la incorporación de alimentos que mejoren el cuadro de obstrucción intestinal, diarreas o fistulas.

El plan alimentario es la primera herramienta de tratamiento que se debe de poner en marcha, después se evalúa el caso dependiendo de la respuesta de la persona. En algunos casos se puede dar que los enfermos necesiten una parenteral total o una hiperalimentación vía intravenosa para contrarrestar el síndrome de malabsorcion.

En casos aislados hay que proceder a una cirugía porque el intestino se obstruye, los abscesos y las fistulas no sanan, aun con el tratamiento medicamentoso. Generalmente la enfermedad de Crohn no presenta graves complicaciones, pero en ciertos casos se puede dar cáncer del tracto gastrointestinal, sobre todo cuando la afección nunca fue tratada.

Fuente: nutricion.pro

martes, 18 de mayo de 2010

Evitar el estrés y mantener una dieta saludable, clave para pacientes con colitis ulcerosa o Crohn, según expertos.

Expertos del Instituto Europeo de Biomedicina (IEB) recomiendan a los pacientes con enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa que traten de evitar el estrés y el consumo de determinados alimentos proinflamatorios como carnes rojas, leche de vaca, harinas refinadas, azúcares sencillos y grasas 'trans', para así reducir la aparición de crisis.

Según asegura este grupo de expertos, con motivo del Día Mundial de las Enfermedades Inflamatorias Intestinales (EII) que se celebra el próximo 27 mayo, el 25 por ciento de los nuevos casos de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn diagnosticados en los hospitales corresponden a menores de 18 años y, para su tratamiento, proponen una modificación de la dieta habitual ya que "apalea los procesos inflamatorios de cualquier clase y ayuda a reducir el consumo de fármacos".

"Las dietas antiinflamatorias o restrictivas tienen un papel central ya que se puede influir de forma positiva en la evolución de los procesos, disminuyen las crisis y mejora el estado nutricional del enfermo", explica José Francisco Tinao, director médico del IEB, subrayando también la importancia de los programas de detoxificación, que facilitan el trabajo del hígado y la eliminación de compuestos tóxicos.

De este modo, las fibras solubles, que se encuentran en las manzanas, las nueces y la avena, reducen los procesos inflamatorios y fortalecen el sistema inmunitario. Esta especie de fibras, además de captar agua, son capaces de disminuir y hacer más lenta la absorción de grasas y azucares de los alimentos, por lo que ayudan a regular los niveles de colesterol y de glucosa en sangre.

Igualmente, proponen que el menú antiinflamatorio se base, por un lado, en la eliminación de alimentos proinflamatorios como carnes rojas, leche de vaca, harinas refinadas, azúcares sencillos y grasas 'trans', estos últimos presentes en 'snacks' y aperitivos salados, productos precocinados, galletas, margarinas y bollería industrial.

La dieta de estos pacientes requiere en cambio aumentar el consumo de alimentos ricos en ácidos omega 3, que no se producen internamente en el organismo y se encuentran especialmente en el pescado azul y en las nueces, ya que "gracias a su aporte, mejora el rendimiento del organismo y se reduce la inflamación".

Además, en el menú han de prevalecer, según Tinao, las verduras y cereales complejos, las semillas sin tostar y las carnes blancas, preparando todo este menú bien a la plancha, al vapor o al horno.

Y es que cuando surge una crisis, con síntomas que varían desde la falta de apetito, cansancio, fiebre o dolor abdominal, "independientemente de la dieta que se siga, empiezan imparables diarreas que irritan el intestino y debilitan el sistema inmune", explica el IEB en un comunicado.

AFECTA A DIRECTIVOS O PERSONAS "BAJO PRESIÓN"

Por otro lado, Tinao y su equipo aseguran que el papel del estrés es "incuestionable" en la evolución de ambas patologías, como demuestra que entre los afectados "a menudo se encuentran directivos o personas que generalmente trabajan bajo presión".

Esto se debe a que las situaciones de extrema tensión inciden sobre el sistema nervioso y repercuten en la función del tubo digestivo, de ahí que sea necesario utilizar técnicas mente-cuerpo para que los pacientes sean capaces de "gestionar su estrés, así como lograr que fases de descanso o el sueño sean reparadores", afirma José Francisco Tinao, director médico del IEB.

Para ello, Tinao reconoce que programas de visualización, relajación o la realización de técnicas de coherencia cardiaca, resultan muy útiles para abordar el problema "sin tener que recurrir al uso de tranquilizantes o medicamentos con efectos secundarios".

Las diarreas serosanguinolentas suelen predominar en la colitis ulcerosa, y el dolor abdominal en Crohn, pero los síntomas y signos se solapan junto a otras expresiones clínicas que pueden ser también extraintestinales. En la evolución de ambas enfermedades surgen complicaciones como perforaciones, hemorragias y obstrucciones intestinales que a menudo conducen el enfermo al quirófano y, en algunos casos, podría presentarse una desnutrición global o deficiencias de nutrientes esenciales.

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